1.11.06

Padre...

Te has ido casi sin avisar.
Cuando nadie lo esperaba
tomaste el camino sin regreso.
¿Dónde vas a estar?
Te imagino en cada lugar
en donde hay una barca.
Yo me acerco a hablar contigo,
tú me abrazas y te beso.
Me sonríes y te ríes…,
y me ofreces la mirada
de lo que guardaste dentro.
Padre…,
te recuerdo mirando al mar,
un día del último verano.
Tan absorto, recordando…
Aquel reflejo del agua
registró tus pensamientos.
Yo los busco algunas veces,
en la infinidad turquesa.
Sé que la espuma los mece,
porque te siento más cerca.
Padre…
¿Dónde vas a estar?
Yo quería preguntarte…
Pero te has ido remando,
en aquella pequeña barca
que un día compró tu padre.
Te esperaré en el muelle.
En el muelle de mis sueños,
que como es el de Ceuta,
tal vez un día te acerques
para darnos una vuelta.
Los dos, junto a tu silencio.
Padre…, un beso.

(Padre hoy por fin he podido quitarme la pausa y prescindir de la anestesia. Ha sido duro.)