7.12.06

Un año más.

Un año más hemos celebrado el día de la Constitución. A mí nunca se me olvida que existe también otra Constitución prácticamente consuetudinaria, cuyas normas son el día a día. Los derechos jamás adquiridos. Las desigualdades evidentes. Esa falsa venda que a menudo no lleva la justicia…Por todo ello y seguramente más de lo parecido, lo que realmente celebramos es únicamente la fecha de una escritura, sin valor por sí misma si lo que contiene no se realiza. Si no se convierte en una realidad. Hoy como tantos otros días celebramos un sueño.

1.11.06

Padre...

Te has ido casi sin avisar.
Cuando nadie lo esperaba
tomaste el camino sin regreso.
¿Dónde vas a estar?
Te imagino en cada lugar
en donde hay una barca.
Yo me acerco a hablar contigo,
tú me abrazas y te beso.
Me sonríes y te ríes…,
y me ofreces la mirada
de lo que guardaste dentro.
Padre…,
te recuerdo mirando al mar,
un día del último verano.
Tan absorto, recordando…
Aquel reflejo del agua
registró tus pensamientos.
Yo los busco algunas veces,
en la infinidad turquesa.
Sé que la espuma los mece,
porque te siento más cerca.
Padre…
¿Dónde vas a estar?
Yo quería preguntarte…
Pero te has ido remando,
en aquella pequeña barca
que un día compró tu padre.
Te esperaré en el muelle.
En el muelle de mis sueños,
que como es el de Ceuta,
tal vez un día te acerques
para darnos una vuelta.
Los dos, junto a tu silencio.
Padre…, un beso.

(Padre hoy por fin he podido quitarme la pausa y prescindir de la anestesia. Ha sido duro.)

23.8.06

A Carmen López Forte

Llegó tu alma grande y tersa
a la ciudad de los siete montes.
Atrapada en una pequeña caja hostil
penetrable por la enfermedad,
el mismo día del año que el que fue tu padre,
cuando la primavera viene todavía de camino
y en el mundo había cesado una guerra.
Te regalaron el nombre de la que fue tu madre,
siendo feliz como las niñas
y jugando a correr con zapatos grandes.
Así como todas las niñas,
con tu propio espacio real
dedicado al campo de la vida del futuro
en tu interior, en la ciudad de la encrucijada.

Reíste siempre con ímpetu.
Amando la vida y abrazándola
como a los niños chicos.
Lo recuerdo siendo yo como la vida,
sostenida por tus manos en el aire
planeando sobre tu alborozo.
Amaste sencillamente.
Con el gesto, con el guiño,
con la mirada, con la palabra,
con la sonrisa, con la ocurrencia…
con el amor de mujer
que convierte su espacio real
en un campo de la vida del presente
a su alrededor, volviendo a la ciudad de la encrucijada.

Así mismo sedujiste a la muerte.
Se echó deseosa a verte reír y amar,
anhelando tu esencia escurridiza
que atesoraba la pequeña caja hostil.
Cayó en la cuenta y buscó la traición.
La muerte ama y no perdona.
Ama por devoción a la esencia
y por envidia a la vida.
Ahora ya te ha hecho suya,
cuando se te acabaron
las ganas de reír
aunque seguías amando.
Te arrebató a la vida,
fuera de tu ciudad de los siete montes.

6.8.06

¡Corre Abu!

Esta noche pasada no he podido dormir. Nada me proporcionaba consuelo. Ni sentir, ni ver, ni oler la lluvia que tanto me agrada ; ni tan siquiera el contemplar a mis hijos durmiendo, porque me ha hecho pensar en dónde están ellos y dónde están otros.
Estuve viendo la película "El jardinero fiel", basada en una obra de John Le Carre. Desgraciadamente la historia que en ella se cuenta, no es tan sólo una novela.
He buscado rincones para sentarme y abrazarme, porque no comprendo toda esa basura.

África, continente donde yo nací, es un hervidero de pruebas para negociantes sin escrúpulos. Un laboratorio lleno de animales humanos de experimentación secuestrado.

¡Corre Abu corre...!! Pon a salvo tu pequeño cuerpo de mujer de quizás diez años. Puede que si esquivas a los bandidos de otras tribus tú sola y llegues a algún poblado, alguien de tez clara dedicado a los negocios oscuros, haga pruebas contigo y te mande igual que a Waza Kilulu, a alguna fosa común de cal viva y te conviertas en una fantasma que nunca existió.
¡Corre Abu...!! Tal vez logres llegar a adulta a la vista, aunque ya lo seas, y entonces sigas corriendo en dirección al norte y te encuentres con un muro de alambres, o subas al cayuco, y nada parecerá tener fin.
¿Qué puedo hacer yo por tí Abu?

1.8.06

"Un planeta errante..."

Anoche vi “Lutero”, una película de 2003 dirigida por Eric Till, sobre la vida y obra del padre de la iglesia alemana. Al ser la cinta de esta misma nacionalidad, en ciertos momentos me asaltaron dudas (mujer de poca fe). Sin embargo, me fascinó el quedarme con la maravillosa idea de que lo que se contaba fuera cierto. Y era lo siguiente:
Martin Lutero, había sido educado severamente y en la cruel enseñanza de un Dios temible. Por ello, le entrega su vida, al verse sorprendido a la intemperie, en plena noche y en soledad, por una siniestra tormenta. Pero esa aprensión, se transformará gracias a su inteligencia y bondad, en un profundo amor y lucha intelectual. Se hace monje agustino con el disgusto de su progenitor y la secreta esperanza del padre espiritual, que adivina en su sufrimiento y grandeza interior, el indudable hilo conductor para una propia rebelión, latente y cobarde. Con este propósito consigue que sea Lutero quien vaya a llevar unas cartas a Roma, donde éste último, empieza a darse cuenta de las barbaridades que los representantes del papa León X están cometiendo en nombre de la fe y la salvación de las almas, aprovechándose de la ignorancia y el temor de la gente, para pagar unas deudas contraídas por el cabeza de la Iglesia. Indignado comienza su sedición, desobedeciendo los preceptos de la Iglesia y entierra con sus propias manos a un sufrido adolescente suicida en el Campo Santo.
Acusado de hereje, es perseguido por la Inquisición, que le ofrece la salvación a cambio de retractarse de todo lo que había escrito y predicado, a lo que se niega. Federico de Sajonia lo mantiene escondido durante un tiempo que él ocupa en traducir la Biblia al idioma alemán, ya que las escrituras son conocidas únicamente por la conveniente interpretación del clero, y él reconoce este hecho, como la interposición entre el pueblo y Cristo. Durante este período que permanece oculto, otros aprovechan sus ideas para interpretarlas con imprudencia, y acontecen unas matanzas en las que fallecen muchos inocentes. Esto último desespera a Lutero hasta el punto de arrepentirse de la revolución emprendida. Lo que su conciencia no le había permitido ante una posible horrible muerte, lo había conseguido el que su pensamiento hubiera provocado tal tragedia, y él no deseaba defenderlo así. En esa angustia se halla cuando dice: “La gente piensa que soy una estrella, pero no lo soy, soy un planeta errante y no deberían pedirme orientación”.
La vida, también está llena de personas de considerable altura y anchura moral.
Desconozco cómo andará la iglesia alemana hoy en día, pero me produce desasosiego el comprobarlo.

23.6.06

23 de junio noche mágica

Aquí estoy ahora tecleando esto contenta y tarareando:
“ Al garrotiiiin al garrotaaaan, y a la veera veera veeeeeraaa deee San Juuaaaaannnn”
Tengo que reconocer que no lo hago nada mal. Y me alegro más el alma.
Estoy sorprendida. Vengo de ver una función en el Conservatorio de Música y Danza.
A media tarde después de ducharme y embadurnarme de cremas varias, he cogido a mis hijos y me he ido a ver bailar a los alumnos de grado medio de Danza española.
Cualquier habitáculo con escenario me llama desde la distancia. Son para mí cantos de sirenas a los que sucumbo muy fácil. Entrar en ellos y bajar la silla me hace respirar profundamente, mirar hacia el techo y cerrar los ojos unos segundos en cuanto se apagan las luces. Se me ponen en marcha todos los sentidos.
Sesión de Música y Danza. Todo ha empezado con bailes populares mallorquines y aragoneses, seguido de algo más clásico. La vida ante los ojos hecha música y movimiento. Después de la danza del fuego ha llegado una pequeña pausa. Ha sido breve y no han encendido las luces, así que he vuelto a cerrar los ojos, a levantar la cara hacia el techo y he vuelto a respirar hondo.
Al momento han salido a escena un cantaor, un guitarrista, un percusionista con un cajón, un violinista y alguien más llevaba una flauta travesera entre las manos. Todo se ha vuelto a poner en marcha, pero esta vez por alegrías y verdiales. Zapateados a coro sobre las tablas hacían que mi corazón siguiera ese ritmo y se me iban los pies. No he podido contenerme. Me ha conmovido irremediablemente, y me he puesto a llorar “a moco tendido”. Me ha resultado inevitable, porque no me ha dado la gana de evitarlo. Pero estoy sorprendida de cómo la música y la expresión corporal me ha perturbado la nostalgia y la identidad confundidas en la rutina.
Es una noche mágica, así que me voy a la playa y seguiré tarareando:
“ Al garrotiiiin al garrotaaaan, y a la veera veera veeeeeraaa deee San Juuaaaaannnn”

20.6.06

Utilizar el mundial...

No me gustan demasiado las banderas, tal vez porque me arrastran a algún lado negativo. Pero en momentos como estos me renace el optimismo.
Una bandera no es más que un trozo de tela con unos colores que representan a una comunidad. Me atrae pensar que se construye como un símbolo liviano. Una agradable expresión. Y una fiesta es el mejor momento en el que agitarla para comunicarnos. Me parece que la vestimenta de los chicos del equipo español de futbol es el mejor uniforme. Y que un buen arma para defender nuestro territorio como grupo es un balón o una raqueta, por ejemplo. Y las banderas algo más del momento. Una señal de humo. Un diálogo festivo.
No entiendo ni una papa de fútbol, pero he sabido que cada cuatro años se celebra en un continente diferente. El anterior fue en Corea. En Asia. Ahora lo estamos viendo llegar por vía satélite desde Alemania, Europa. Se me ha ocurrido que el próximo podría ser en África, y aprovechar el hecho para prepararles instalaciones deportivas y ayudarlos a mejorar. El deporte al servicio de la humanidad. Entonces sí que hasta besaré cualquier bandera.